
Coruña, la ciudad natal en la que crecí y de la que emigré a los 20 años siempre tendrá algo especial. Hacía dos años que no pisaba un escenario ni una cabina de allí y las ganas se notaban.
En nuestra residencia mensual de Vampire en la sala Le Club esta vez me tocaba a mí cambiar la rutina de la ciudad herculina, que lo necesita… Jägger, sold out, saltos, herzios, shots, sudor y más sudor es la prueba de que la gente tiene ganas de Vampire, tiene ganas de fiestas diferentes y fiestas que quedan grabadas en tu médula espinal. Y lo mejor es que siempre quieres más, y yo también!













